Altea

La cúpula de su iglesia, azul con decoración geométrica blanca es uno de los símbolos de la Costa Blanca. Altea se asienta sobre un tosal decorado con pequeñas teselas blancas, cuya cúspide corona la iglesia parroquial. El magnífico conjunto arracimado del casco antiguo le da un encanto especial y único en la provincia. Podemos iniciar su recorrido en la Plaza del Convento para acceder, por pont de Moncau, al barrio de la Vellaguarda. Es un conjunto de calles empinadas y estrechas de adoquín con miradores y pequeñas glorietas. Llegaremos a la plaza, centro cultural y de ocio de Altea, donde está la iglesia de la Virgen del Consuelo. Su tranquilidad y su sosiego han hecho de Altea el paraíso de artistas y artesanos, cuyas tiendas y tenderetes pueblan el casco viejo.

Al pie del tosal tenemos las anchas calles del paseo marítimo, cara al mar, o la comercial Avda. del Rey Jaime I. Altea tiene 6 km. de costa, alternando los acantilados con las zonas de baño de cantos rodados. Junto al casco urbano tenemos la playa de la Roda. Hacia el sur la mayor playa, la de Cap Blanch, que se funde con la de Albir. Hacia el norte la playa de Cap Negret, de gravilla, que acaba en una pequeña cala de piedra negra llamada cala del Soio. Otra playa muy concurrida es la de l’Olla frente a una islita con el mismo nombre. Altea termina en la punta del Mascarat y la sierra de Bernia, donde hay calas de gravilla como la Barreta, la Solsida y la Galera.

En la falda de la sierra de Bernia tenemos el antiguo emplazamiento de Altea, Altea la Vella, un pueblecito cruzado por un viacrucis que nos hace ascender hasta un calvario rodeado de cipreses. La sierra de Bernia, con su font del Garroferet o la antigua fortaleza, son buenos motivos para hacer excursiones.